LA PRIVACIÓN DE LA PATRIA POTESTAD

La institución de la patria potestad está concedida legalmente en beneficio de los hijos y requiere el cumplimiento por parte de los padres de los deberes recogidos en el artículo 154 del Código Civil, tales como  velar por los hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. Se trata de una función inexcusable y de amplio contenido que se ejerce siempre en beneficio de los hijos para facilitar el pleno desarrollo de su personalidad.

          No obstante lo anterior, el artículo 170 del Código Civil prevé que los tribunales, en sentencia fundada,   puedan privar, total o parcialmente, de la titularidad de la patria potestad al progenitor que incumpla los deberes inherentes a ella. Si bien, para que tenga lugar dicha privación,  la Jurisprudencia exige de manera ineludible  los siguientes requisitos:

  • Que el progenitor incumpla tales deberes de modo constante, grave y  peligroso para el hijo.
  • Que la privación, total o parcial, de la patria potestad sea beneficiosa para el hijo, atendiendo siempre al superior interés del menor.

A la hora de valorar el alcance y significado del incumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad  habrá que estar a las circunstancias de cada caso, gozando el juez de una amplia facultad discrecional, aunque teniendo siempre presente el superior interés del menor.

Resultando de la  interpretación jurisprudencial del artículo 170 del Código Civil lo siguiente:

  • La privación de la titularidad de la patria potestad es una medida excepcional  que exige una sentencia fundada.
  • Si la privación afecta a uno solo de los progenitores ello supondrá que el otro progenitor se convierta en el único titular de la potestad parental.
  • Es una medida reversible, de manera que si cesa la causa que motivó la privación, los tribunales pueden acordar la recuperación de la patria potestad si ello redunda en beneficio e interés del hijo.
  • En todo caso, la privación no implica la extinción de la relación paterno filial, pues el padre privado de la titularidad de la patria potestad continúa ostentando el deber legal del velar por el hijo y prestarle alimentos, contenido de la filiación y no de la patria potestad, según recoge el art. 110 del Código Civil.

Resulta de interés la lectura de la reciente Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo nº 106/2024, de 30 de enero de 2024, que además de hacer un resumen de la doctrina de dicha Sala sobre la privación de la patria potestad, analiza en casación  un supuesto en el que tanto el Juzgado de Primera Instancia como la Audiencia Provincial mantuvieron la titularidad compartida de la patria potestad  pese a que el padre, que reconoció al niño en el momento de su nacimiento, después no volvió a tener contacto con él, ni deseaba tenerlo, no habiendo  contribuido nunca  a su manutención, ni habiéndolo visitado. Frente al criterio de los tribunales inferiores, el Alto Tribunal entiende que en este caso la conducta del padre, que ni siquiera se personó en el procedimiento judicial, refleja un total desinterés y despreocupación por su hijo, considerando que el beneficio e interés del menor justifica la procedencia de la privación de la titularidad de la patria potestad al padre.  Añadiendo  el TS que mantener dicha titularidad generaría una incertidumbre e inseguridad sobre los supuestos en los que la madre debería oír al padre para conocer su opinión en  decisiones que afecten al hijo, lo que interferiría en el ejercicio de la patria potestad y no redundaría en beneficio del menor.

Silvia Sánchez Gracia

14-03-2024